La estrategia electoral del régimen de Ortega para perpetuarse en el poder

Una hija fiel del socialismo progresista

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A 5 meses de las “elecciones” en el país de Centroamérica, Daniel Ortega ha implementado una estrategia de persecución política a todos sus contendores, dispuesto a toda costa a perpetuar su dictadura con la simple, pero efectivo plan de encarcelar a todos sus opositores -no solo electorales- para que no quede mas que un suicida desconocido que enfrentar y que no represente ningún peligro en su objetivo de mantener su nefasto régimen de terror.

La primer orden de captura fue para la opositora Cristiana Chamorro Barrios el 2 de junio, hija de Violeta Barrios de Chamorro, -quien ya lo había derrocado en las elecciones de 1990- y quien se presentaba como su más fuerte rival electoral. Las acusaciones fueron de gestión abusiva, falsedad ideológica, ambos en concurso real con lavado de dinero, bienes y activos. Sin pruebas, por supuesto y como sería constante en el plan de silenciar a todo posible rival.

Unos días después fue detenido en el aeropuerto de Managua el precandidato Arturo Cruz, quien regresaba a Nicaragua desde Estados Unidos y quien fue embajador del Gobierno de Ortega en Estados Unidos, con la acusación de que el Estado Nicaragüense contaba con de fuertes indicios de que ha atentado contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo”.

El 8 de junio fueron detenidos dos precandidatos presidenciales más: Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro con la acusación de ” realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización. Este fin de semana, el presidente ejecutivo del Banco de la Producción -el más grande del país- , Luis Rivas Anduray, fue arrestado por “incitar a la injerencia extranjera”, así como otro líder ex guerrillero y ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco.

La interminable lista -solo de las ultimas semanas- ya cuenta con 4 precandidatos presidenciales y decenas de ex funcionarios de Ortega opositores a su gobierno, periodistas, jueces y fiscales dispuestos a denunciar los abusos del aspirante por cuarta ocasión al poder por el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Esta absurda estrategia del Dictador Ortega -flamante miembro de el foro de Sao Paulo- y fiel alumno de su obsesión por el poder autoritario y del uso de métodos que menoscaben la democracia y lleven a la miseria a sus pueblos, a sido posible gracias a la Ley No. 1055 “Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz” denominada Ley Guillotina la cual permite al gobierno acusar a cualquier ciudadano de trabajar para países extranjeros y fomentar la inestabilidad política, sin siquiera tener que presentar pruebas.

Asombra la complicidad del hemisferio y las llamadas organizaciones de Derechos Humanos, que suelen permanecer impávidas y complacientes ante los vejámenes llevados a cabo por los regímenes socialistas del continente, mientras, buscan desesperadamente legitimar las estrategias internacionales para derrocar gobiernos democráticos en los cuales la izquierda fue derrotada, como en los casos de Chile y Colombia.

Según cifras publicadas por CNN “Las denuncias de violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, incluyendo detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones extrajudiciales, se siguen acumulando en los registros de organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales. Más de 1.600 personas han sido detenidas; más de 300, asesinadas; miles, heridas, y más de 100.000 han tenido que salir del país para resguardar su libertad y su vida”.

Es hora de que la comunidad internacional, y en especial las grandes potencias libres, detengan este intento de implementar otro régimen totalitarista que destruya las condiciones de vida y el futuro de millones de personas durante más tiempo. Es hora de que Nicaragua encuentre la libertad y que sus captores, paguen las consecuencias de la condenar al país al fracaso, con la receta venezolana –de su amigo y aliado Hugo Chávez- que tantos quieren administrarle a la región.

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